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Generalmente las cantidades son para cuatro personas.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Níscalos con bacon y huevo poché


Ingredientes para una ración:
1 huevo poché (receta aquí)
150 grs. de níscalos
50 grs. de bacon en trocitos pequeños
1/3 de la parte blanca de un puerro
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de brandy
Sal
Pimienta

Aunque se recomienda no lavar las setas, yo la mayoría de las veces lo hago, pues, cuando no son de cultivo, traen tierra que es difícil de eliminar si solamente las limpiamos con un paño.
Las lavo bien bajo el chorro del grifo y luego las seco con papel de cocina.
En una sartén ponemos las dos cucharadas de aceite con el puerro bien picadito y el bacon. Dejamos cocinar a fuego muy suave hasta que esté tierno, pero que no llegue a tostarse.
Añadimos los níscalos troceados, la sal, la pimienta y dejamos cocinar cinco minutos. Retiramos el exceso de aceite y regamos con la cucharada de brandy, dejamos al fuego unos minutos más para que se evapore el alcohol y emplatamos colocando encima un huevo poché.


Huevos poché


Los huevos poché o escalfados se utilizan en la preparación de innumerables recetas y también como acompañamiento de otros muchos platos. 
El método tradicional de hacer los huevos poché consiste en echar en una olla con abundante agua y un chorrito de vinagre o zumo de limón los huevos después de haberles retirado la cáscara, e irles dando forma redondeada procurando que la clara quede recogida alrededor de la yema. Pero una forma más sencilla para que queden con buena forma y que no tomen sabor a vinagre o limón es cocerlos envueltos en film transparente. 






  Forramos con film un recipiente (yo lo hice en un vaso) y lo untamos ligeramente con aceite.











Cascamos el huevo y lo ponemos dentro. Lo salamos. Si queremos también podemos ponerle alguna especia de nuestro gusto.












Sacamos del recipiente cogiendo por los bordes y cerramos sacando el aire y formando como una bolsita. Enrollamos bien las puntas.
Si vemos que se puede abrir al cocer lo atamos con un hilo de cocina.












 Ponemos a cocer en un recipiente con agua hirviendo durante tres o cuatro minutos dependiendo del tamaño del huevo y de cómo nos guste de cuajado.








 Retiramos el film y ya lo tenemos listo para utilizar.

sábado, 19 de octubre de 2013

Tosta de aguacate


Ingredientes:
Aguacate maduro
Pan
Ajo
Aceite de oliva
Pimienta
Sal

Para las mariquitas:
Tomates cherry
Aceitunas negras
Una hoja de laurel


Pelamos el aguacate y lo chafamos con un tenedor. Le ponemos la sal, la pimienta y un chorrito de aceite de oliva.
El pan que utilicemos deberá ser consistente y tostarlo a fuego lento para que no se queme y quede muy crujiente. Lo frotamos con un diente de ajo.  
Extendemos sobre el pan el aguacate y encima colocamos una mariquita, que formaremos con un tomate cherry cortado al medio, le hacemos un corte en un lado y en el opuesto colocamos un trozo de aceituna negra para que haga de cabeza; los lunares se los formamos con trocitos de aceituna y las antenas las hice con unas tiritas que corté de una hoja de laurel.



domingo, 13 de octubre de 2013

Rollitos de mejillones

Los rollitos de pasta filo los podemos realizar con infinidad de rellenos, hoy los hice basándome en los del programa Larpeiros de TVG, a los que añadí tomates secos que no llevaban pero me pareció que les darían un toque especial.

Ingredientes:
1 puerro grande
5 cucharadas de aceite de oliva
2 zanahorias medianas
2 o 3 tomates secos según tamaño
1 kg. de mejillones
Masa filo
Aceite para freír

Estos ingredientes me dieron para nueve rollitos.

Abrimos los mejillones al vapor, dejamos enfriar, los desconchamos y picamos en trocitos.




Ponemos en una sartén las 5 cucharadas de aceite y le añadimos el puerro, las zanahorias y los tomates secos todos bien picados.

Dejamos que se vayan haciendo lentamente hasta que estén blanditos, pero que no lleguen a tostarse.
Retiramos y dejamos enfriar.


Mezclamos los mejillones que teníamos picados con las verduras y rellenamos los rollitos. 
Cortamos rectángulos de masa filo (yo tres de cada lámina) ponemos el relleno en un extremo, doblamos los lados y vamos envolviendo hasta el final que humedecemos con agua para que se quede pegado.

 
Freímos en abundante aceite bien caliente para que no chupen demasiado. Se hacen rápidamente, en cuanto estén dorados los sacamos y ponemos sobre un papel de cocina para que dejen el exceso de aceite.
Servimos bien calientes, solos o acompañados de alguna salsa de nuestro gusto.

jueves, 10 de octubre de 2013

Mejillones de roca al estilo belga


Uno de los platos más típicos de la cocina belga y del norte de Francia son los mejillones con patatas fritas (moules et frites). Es raro el restaurante, sea de mayor o menor  categoría, que no lo incluye en su carta.
Se presentan cocidos  simplemente al vapor o elaborados en distintas  salsas más o menos  sofisticadas que generalmente llevan aceite o mantequilla, ajo, vino blanco, verduras…

Utilicé mejillones de roca, que son pequeños pero muy sabrosos.

Ingredientes:
I kg. de mejillones bien limpios
3 dientes de ajo muy picaditos
6 cucharadas de aceite de oliva
Un chorro de vino blanco
Zumo de medio limón
Una hoja de laurel
3 patatas medianas
Aceite para freír
Sal

Freímos las patatas cortadas en bastoncitos, cuando están en su punto bien crujientes las retiramos y salamos.
Mientras se están friendo las patatas ponemos las seis cucharadas de aceite en una sartén, echamos los ajos y antes de que lleguen a dorarse añadimos los mejillones, el laurel, el vino y el limón. No les ponemos sal, con la que aportan los mejillones es suficiente. Tapamos y dejamos que se abran los mejillones, cocinamos dos minutos más desde que están abiertos y servimos bien calientes acompañados de las patatas.


Mejillones al vapor


En Galicia la forma más simple de preparar unos mejillones y una de las más sabrosas para degustarlos es prepararlos al vapor.
Utilizamos unos mejillones gallegos, grandes y con un sabor especial...
Se limpian los mejillones  raspándoles la concha y  arrancándoles  el viso (lo que comúnmente llamamos barbas), los lavamos y los ponemos en una olla con unas hojas de laurel, tapamos la olla y la llevamos al fuego hasta que hierva y se abran los mejillones, dejamos cocinar un par de minutos más y ya los tenemos listos para comer acompañados de limón o para desconcharlos para otras futuras preparaciones.

domingo, 6 de octubre de 2013

Ensalada de pasta


Las ensaladas de pasta son una opción rápida y práctica ante cualquier eventualidad, ya que se hacen en unos minutos y con ingredientes que generalmente siempre tenemos en las cocinas.
Podríamos decir que hay miles de ensaladas de pasta diferentes ya que admiten una gran diversidad de ingredientes que podremos combinar a nuestro gusto como: atún, langostinos, tomate, huevos cocidos, maíz, piña, aceitunas, salmón, queso, jamón cocido, pollo, frutos secos, pimientos, pepinos…
Por eso mismo esta receta es una orientación  en la  que pongo los que utilicé (aunque no tenemos que ceñirnos a ellos) pero no las cantidades porque serán las que se acomoden a nuestras preferencias.
Es importante la salsa con la que las aliñamos porque es la que les confiere la personalidad a las ensaladas.

Ingredientes:
Pasta (puse margaritas con vegetales, especial ensaladas)
Palitos de cangrejo troceados
Gambas
Gulas
Tomate cortado en daditos
Cebolla picada muy menudita
Huevos cocidos picados
Alcaparras
Orégano

Salsa:
Un yogur natural
Una cucharada de mayonesa
Un cuarto de cucharadita de mostaza suave
Una cucharada de zumo de limón
Sal
Mezcla de cuatro pimientas
Batimos hasta que quede todo bien emulsionado.

En lugar de esta salsa podemos aliñarla con aceite y vinagre o con una mayonesa.

Cocemos la pasta como indica el fabricante, cuando está cocida echamos las gambas. Esperamos que hierva de nuevo, escurrimos y pasamos por agua fría.
Ponemos  un poquito de aceite en una sartén con las gulas cocinamos dos o tres minutos a fuego fuerte, retiramos y  reservamos.
Ponemos todos los ingredientes en una ensaladera, salamos, espolvoreamos con el orégano y le añadimos la salsa. Mezclamos todo bien y dejamos reposar un rato en la nevera antes de servirla.

martes, 1 de octubre de 2013

Pimientos de Arnoia rellenos de tortilla de patata


Hace mucho tiempo que tenía que haber puesto esta receta en el blog, fue todo un clásico en los foros de cocina. Un día por otro se iba pasando pero por fin le llegó su turno.
Tanto las patatas, las cebollas, los huevos y los pimientos son productos gallegos, de la mejor calidad.



Utilicé pimientos de Arnoia que son una de las estrellas de la huerta  en los veranos gallegos. Son unos pimientos de color verde claro, tiernos y de sabor delicado.
Se cultivan originariamente en la provincia de Orense. 




También podemos utilizar otra variedad de pimientos como italianos, del piquillo, morrones...

Ingredientes:
6 pimientos de Arnoia (blancos)
3 patatas medianas
1 cebolla pequeña
4 huevos
Aceite de oliva
Sal fina
Sal gruesa o Maldon




Lavamos los pimientos, les cortamos el tallo y freímos a fuego lento, por todas partes, en una sartén con aceite.










Cuando están fritos los retiramos y dejamos enfriar.

Mientras tanto picamos las patatas y la cebolla para tortilla y las freímos en abundante aceite de oliva.
 



En cuanto estén en su punto las mezclamos con los huevos que habremos batido ligeramente, solamente hasta que las yemas se mezclen con las claras.

Salamos al gusto.
 



Cortamos con unas tijeras la parte superior de los pimientos (yo los pelé pero no es necesario) y les retiramos las semillas. Los rellenamos con el preparado para tortilla y los colocamos en una fuente de horno ligeramente engrasada.  Espolvoreamos con una poca de sal gorda o Maldon.



Introducimos en el horno, precalentado a 200º, durante cinco o diez minutos dependiendo de cómo nos guste de pasada la tortilla.


Yo frío los pimientos antes de rellenarlos porque, para mí, es imprescindible que la tortilla quede jugosa. Si los relleno antes, y luego los frío, la tortilla para mi gusto se queda muy pasada y seca.
Los podemos servir enteros o cortados en rodajas gruesas, e indiferentemente fríos o calientes, de las dos maneras están igualmente buenos.